LA RANILLA
Casper no pudo sobrevivir a la jungla de asfalto que tanto amaba, y parecía dominar, y en la que recreaba sus pupilas redondas desde la ventana del autobús. La línea de guaguas de Plymouth (Condado de Devo) quedó huérfana de su presencia diaria y las flores son testigos mudos del afecto de sus compañeros de viaje y de su dueña que, posiblemente, añore sus escapadas de casa, ahora un tanto más abandonados a la suerte de las grandezas y miserias de La City o, peor aún, al hastío cansino de la rutina y a una rueda furtiva que arrebató el aliento de las siete vidas afamado minino.
Sat 23 jan 2010
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