LA RANILLA



La ternura, una de las expresiones del amor, suele romper barreras, moldes y estereotipos, e incluso sorprendernos, como hoy, a mediodía, en un parque de la urbanización del Botánico-La Paz del Puerto de la Cruz, en Tenerife, donde perro y gato parecen contarse sus secretos y dejar de lado ancestrales disputas. El portento lanudo  de Wallooo, el can, y la fragilidad de algodón del minino, se funden ese gesto que invita a la unión de los opuestos y a la supremacía de la diferencia como sustrato de la persona y del individuo. Me hizo recordar la profesía relativa a la venida del Mesías, en la que el lobo simpatizará con la oveja... El perro y el gato olvidan sus viejas diferencias porque ven más partido en el cariño que en la violencia.



 Foto: RAFAEL BEN-ABRAHAM BARRETO

Mon 9 nov 2009 Ningún comentario