El veterano chef catalán Felipe Escamilla Quintana, conocido popularmente por Felipe El Payés, vino a Tenerife hace 42 años, para quedarse y ejercer su profesión y oficio de la cocina, después de haber recorrido diversos países como Holanda, Alemania, Francia y Noruega donde conoció a su esposa Inger. Desde 1968 reside en la Isla, donde destaca como impulsor de la cocina vanguardista de entonces.
Su trayectoria se inicia en el Hotel Los Príncipes del Puerto de la Cruz, para luego establecer asu propio negocio, y comenzó con el restaurante Samoga, para luego seguir con La Rotonda de París, en Mesa del Mar (Tacoronte), Casa Felipe El Payes, en Santa Cruz de Tenerife, Los Porrones, en Los Naranjeros, que pasaría a ser Los Limoneros, para recalar en el Puerto de la Cruz, con que ha se ha granjeado el reconocimiento y el prestigio internacional. Cuando está a punto de cumplir 72 años sigue “al pie de los fogones” no de carbón sino de gas y de electricidad en el restaurante Magnolia o El Payes Catalán, en la carretera general del Botánico. Su amor y dedicación al arte de la cocina en todas sus vertientes hasta encumbrarla como un arte con personalidad propia, que se ha traducido en un valor añadido para la oferta de ocio de la ciudad turística le ha valido el nombramiento de hijo adoptivo del Puerto de la Cruz, otorgado por el pleno de la corporación y que recibirá este viernes en las casas consistoriales, en un acto presidido por el alcalde, Marcos Brito.
El chef don Felipe Escamilla ha cocinado para el Rey Juan Carlos, para el que fuera presidente del gobierno Adolfo Suárez González, ex presidente venezolano Rómulo Bethancourt e infinidad de personalidades de la vida pública, social, cultural, deportiva y política del país, y atesora infinidad de distinciones y diplomas nacionales e internacionales por su quehacer profesional, y ha sido presidente de la prestigiosa institución gastronómica Eurotoques.
Felipe Escamilla sostiene que “la cocina es un arte y como tal debe salir de uno mismo y hay que practicarla o ejercerla con ganas, constituye toda una labor de conjunto y para ser un buen cocinero se necesita mucha voluntad y mucho orgullo. La cocina nunca se termina”.
Su pasión por la cocina canaria le ha llevado a innovar muchos platos, hasta el punto acudir a Galicia y Palma de Mallorca a promocionarla por iniciativa del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz. “Cuando me desplazo a otro lugar del país-añade-practico cocina canaria, incluso cada vez voy a Noruega preparo bacalao con papas arrugadas y se chupan los dedos. Amo la cocina y a la Isla de Tenerife, puesto que no en vano vivo aquí hace 42 años”.
Don Felipe El Payes tiene claro que “la cocina de diseño hay que dejarla para la juventud; yo no estoy reñido con esa modalidad, pero tampoco muy de acuerdo, porque siempre he sido cocinero de la antigüedad, he trabajado con los fogones de carbón, leña, petróleo, el gas butano y la electricidad. Los jóvenes profesionales la trabajan muy bien, pero desconozco que tenga o no futuro. La cocina tradicional o de nuestras abuelas o madre nunca se perderá, un plato hondo y con cuchara. Creo que tal como están las cosas volveremos a la cocina de cuchara y plato hondo. La cocina de fusión requiere mucho trabajo y elaboración y cuesta dinero, los bolsillos no están para ello”.
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