REPORTAJES

Jueves 25 febrero 2010 4 25 /02 /2010 22:30

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El veterano chef catalán Felipe Escamilla Quintana, conocido popularmente por Felipe El Payés, vino a Tenerife hace 42 años, para quedarse y ejercer su profesión y oficio de la cocina, después de haber recorrido diversos países como Holanda, Alemania, Francia y Noruega donde conoció a su esposa Inger. Desde 1968 reside en la Isla, donde destaca como impulsor de la cocina vanguardista de  entonces.

Su trayectoria se inicia en el Hotel Los Príncipes del Puerto de la Cruz, para luego establecer asu propio negocio, y comenzó con el restaurante Samoga, para luego seguir con La Rotonda de París, en Mesa del Mar (Tacoronte), Casa Felipe El Payes, en Santa Cruz de Tenerife, Los Porrones, en Los Naranjeros, que pasaría a ser Los Limoneros, para recalar en el Puerto de la Cruz, con que ha se ha granjeado el reconocimiento y el prestigio internacional. Cuando está a punto de cumplir 72 años sigue “al pie de los fogones” no de carbón sino de gas y de electricidad en el restaurante Magnolia o El Payes Catalán, en la carretera general del Botánico.  Su amor y dedicación al arte de la cocina en todas sus vertientes hasta encumbrarla como un arte con personalidad propia, que se ha traducido en un valor añadido para la oferta de ocio de la ciudad turística le ha valido el nombramiento de hijo adoptivo del Puerto de la Cruz, otorgado por el pleno de la corporación y que recibirá este viernes en las casas consistoriales, en un acto presidido por el alcalde, Marcos Brito.

El chef don Felipe Escamilla ha cocinado para el Rey Juan Carlos, para el que fuera presidente del gobierno Adolfo Suárez González, ex presidente venezolano Rómulo Bethancourt e infinidad de personalidades de la vida pública, social, cultural, deportiva y política del país, y atesora infinidad de distinciones y diplomas nacionales e internacionales por su quehacer profesional, y ha sido presidente de la prestigiosa institución gastronómica Eurotoques.

Felipe Escamilla sostiene que “la cocina es un arte y como tal debe salir de uno mismo y hay que practicarla o ejercerla con ganas, constituye toda una labor de conjunto y para ser un buen cocinero se necesita mucha voluntad y mucho orgullo. La cocina nunca se termina”.

Su pasión por la cocina canaria le ha llevado a innovar muchos platos, hasta el punto acudir a Galicia y Palma de Mallorca a promocionarla por iniciativa del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz. “Cuando me desplazo a otro lugar del país-añade-practico cocina canaria, incluso cada vez voy a Noruega preparo bacalao con papas arrugadas y se chupan los dedos. Amo la cocina y a la Isla de Tenerife, puesto que no en vano vivo aquí hace 42 años”.

Don Felipe El Payes tiene claro que “la cocina de diseño hay que dejarla para la juventud; yo no estoy reñido con esa modalidad, pero tampoco muy de acuerdo, porque siempre he sido cocinero de la antigüedad, he trabajado con los fogones de carbón, leña, petróleo, el gas butano y la electricidad. Los jóvenes profesionales la trabajan muy bien, pero desconozco que tenga o no futuro. La cocina tradicional o de nuestras abuelas o madre nunca se perderá, un plato hondo y con cuchara. Creo que tal como están las cosas volveremos a la cocina de cuchara y plato hondo. La cocina de fusión requiere mucho trabajo y elaboración y cuesta dinero, los bolsillos no están para ello”.

Por Herzog - Publicado en: REPORTAJES - Comunidad: EL CLUB DE LA RANILLA
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Domingo 21 febrero 2010 7 21 /02 /2010 21:52

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Coso del Carnaval del Puerto de la Cruz./ÁNGEL HERNÁNDEZ
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El gran coso apoteósico del Puerto de la Cruz ha cumplido 100 años de historia, todo un referente primigenio del Carnaval de Tenerife que, sin perder su vocación festiva y cosmopolita, no se ha podido sustraer a las virtudes y servidumbres de su transformación con el paso del tiempo. Ha sobrevivido a los cambios de régimen y durante la dictadura del general Franco se trocó en desfile de las fiestas de invierno, que ya le merecieron un reconocimiento internacional. Un acontecimiento que sólo se ha visto afectado desde su nacimiento por temporales ocasiones, que sólo han obligado a aplazarlo, pero no suspenderlo definitivamente, en cada ocasión.
El Carnaval del Puerto de la Cruz desafió a los elementos y salió a la calle, con aires de centenario y con nombre propio desde aquel año 1910, el pasado sábado.
Las obras en la calle Zamora obligaron a cambiar el formato y trayectoria del coso turístico por excelencia, dado que la comitiva no podía seguir por otras rutas alternativas, como La Hoya, por su estrechez y abundancia de zonas verdes, incompatibles con el paso de las carrozas de gran porte.
El desfile de las carrozas y vehículos engalanados de cierta entidad discurrió hasta las inmediaciones del edificio Belair, mientras que el resto del "mogollón" siguió su curso a través de la ruta asignada por la comisión de fiestas.

 

Como ya es tradición desde 1972, una nutrida representación del Carnaval de Dusseldorf (Alemania), participa en los actos del Carnaval, previamente, con la recepción en el Loro Parque y Casas Consistoriales y, posteriormente, en el desfile, con carroza propia, bajo la presidencia del príncipe y la Venecia.

El primer coso o desfile del Carnaval del Puerto de la Cruz se celebró en 1910, cuando el recién constituido Comité de Turismo, en colaboración con el periódico local Arautápala, decidió celebrar un desfile al estilo de los de Niza. En la comitiva, donde participaban tanto los portuenses como las comunidades británica y alemana, destacaban las seis carrozas que representaban las carabelas de Colón, Gran Bretaña, el Zeppelín, un paisaje suizo, y cestas canaria y floral.

Las fiestas dieron comienzo con los grandes bailes el sábado de Carnaval en el Hotel Taoro y en las sociedades recreativas Círculo de Iriarte y la Nueva Unión, que duraron hasta las primeras horas de la madrugada del domingo. A partir de este momento el gran desfile carnavalero ha venido repitiéndose a lo largo de los años hasta hoy.
Según señala el investigador y escritor portuense Antonio Galindo, "corría el mes de febrero de 1910 cuando el recién constituido Comité de Turismo y el director del periódico local Arautápala, tuvieron la iniciativa de organizar un gran coso carnavalero a estilo de los que se celebraban en la ciudad francesa de Niza". Desfilaron en ese primera ocasión seis carrozas, una de ellas diseñadas por el pintor y fotógrafo Marcos Baeza Carrillo.
Estas carrozas eran acompañadas por "varios coches engalanados
ocupados por parrandas canarias y cerraba el desfile una cabalgata de jinetes vestidos a la antigua usanza española. Se calculó una asistencia de 2.000 personas. La comitiva recorrió la calle Valois, ascendió hasta el Taoro y siguó su recorrido por Cólogan hasta la plaza del Charco, donde se desató una gran batalla de flores, serpentinas, confetis y huevo del talco entre los participantes en el coso y el público agolpado alrededor de la plaza".
Desde 1910 hasta la actualidad el Gran Coso Apoteosis del Carnaval de Puerto de la Cruz se ha celebrado de forma ininterrumpida, y se ha convertido en el acto central de una fiesta declarada de interés turístico internacional que durante las primeras décadas de la etapa franquista evitó la censura bajo la denominación de Fiestas de Invierno.

Por Herzog - Publicado en: REPORTAJES - Comunidad: EL CLUB DE LA RANILLA
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Domingo 31 enero 2010 7 31 /01 /2010 22:44

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Amaro Javier Abreu Santana combina el oficio y las bellas artes en su vocación por la carpintería y la pintura casi desde su infancia. Una inquietud que comparte con su esposa Graciliana Montelongo, donde su casa de Los Realejos adquiere, en cierto aspecto, la fisonomía de un taller, pero donde realmente plasma toda su sabiduría y destreza en el manejo y modelación de la madera es, desde hace décadas, en la Casa de los Balcones de La Orotava, todo un santuario del patrimonio histórico y artístico de Tenerife, conocido mundialmente, por sus artesanías y calados canarios.
 

Lo que realmente destaca en el quehacer de Amaro Javier Abreu es su habilidad artesanal y depuración de su obra cromática. La enorme jaula de madera y alambres que reproduce con gran fidelidad la cúpula del palacio Vaticano avala este aserto.

Confiesa que desde su infancia se siente atraído por la pintura y ha participado en exposiciones colectivas en Los Silos, el Orfeón La Paz y Santo Domingo (La Laguna), el Liceo Taoro (La Orotava), Casino-Centro Icodense y en Los Realejos.

Su cometido en la Casa de los Balcones consiste en el mantenimiento de la madera, pero se ha especializado en la ebanistería, reposición de piezas deterioradas por el paso del tiempo, la decoración de las tiendas de artesanía del propio inmueble.

En su opinión, los adelantos tecnológicos están relegando al oficio de la carpintería tradicional a prefabricados industriales, tales como cocinas, puertas y ventanas. Los viejos carpinteros van desapareciendo ante la caída de la demanda de muebles elaborados artesanalmente.
“La gente-agrega-ya no pide este tipo de trabajos, por su elevado costo, y por las ofertas de las grandes industrias del sector. No obstante, se piden muebles a medida, pero lineales o funcionales”.

Amaro Javier Abreu destaca el papel que desempeña la carpintería en la rehabilitación del patrimonio histórico-artístico y en la recuperación de edificios monumentales, y cita como ejemplo, la restauración de la casa Lercaro de La Orotava, que en si misma constituye todo un museo vivo y dinámico, pero también advierte que en el recinto histórico de la Villa hay muchas casonas antiguas cerradas. Cita como otro ejemplo del cuidado patrimonial la Casa de los Balcones, donde sólo basta raspar con una cuchilla la tea de sus artesanados o puertas, para ver como la tea desprende la resina. Es un edificio vivo, pero que requiere cuidado y mimo, dada la presión de los agentes externos.

Confiesa que “la pasión por el oficio de la carpintería nace en el seno familiar, concretamente en sus hermanos mayores Nicolás y Lolo, quienes me introdujeron en el mismo. Aclara que “hemos trabajado en otras empresas y ahora en la Casa de los Balcones de La Orotava de Carlos S. Machado e Hijos, bajo la dirección de Cristóbal González”. Todo el turismo que pasa por la Villa se detiene en dicho edificio. La Orotava es conocida en el mundo gracias a la Casa de los Balcones y las alfombras del Corpus”.

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Miércoles 6 enero 2010 3 06 /01 /2010 21:27

La Fundación Canaria Orotava de Historia de la Ciencia, en su afán de búsqueda de nuevos espacios y entornos divulgativos, ha puesto en marcha la novedosa idea de acercar el saber en todas sus faceta a la población, mediante el uso de los escaparates de los establecimientos comerciales como soportes de las exposiciones sobre las mútiples disciplinas científicas y tecnológicas. Así, de esta forma, la Ciencia se introduce en el escaparate, como reclamo abierto, dinámico y atrayente para el gran público. Una iniciativa auspiciada por el profesor Miguel Hernández, miembro de la fundación, quien ha señalado que “se ha pretendido utilizar un territorio hasta ahora poco explorado, como el escaparate de un comercio, en este caso, Tejidos Antonico, en La Orotava, que ha sido cedido amablemente por su titular”.

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El profesor Miguel Hernández es el ideólogo de esta iniciativa
pionera en Canarias, que se desarrolla en una tienda de La Orotava, (Tenerife, Canarias).
 



ciencia en el escaparate

El profesor Miguel Hernández indica, en consonancia con la filosofía que sustenta esta convocatoria, que “nada mejor que para esta novedosa aventura que una exposición, “Canarias, territorio de exposiciones científicas, en la que se narra, con profusión de imágenes y en un lenguaje accesible, la historia de la incorporación de las Islas a un circuito científico universal a través de la mirada y las investigaciones que en nuestro territorio llevaron a cabo viajeros científicos y naturalistas en el transcurso de los siglos XVIII y XIX y comienzos del siglo XX”.

A lo largo de diez semanas se desplegará en el espacio de un escaparate una historia que comienza con la expedición del fraile mínimo Feuille a El Hierro, isla del Meridiano, en 1724, y que se hace concluir con las investigaciones de Wolfgang Köhler sobre la inteligencia de los simios en la Casa Amarilla del Puerto de la Cruz (1913-1918). En medio de la transformación de un territorio desde un simple lugar de tránsito para expediciones a América u otras lejanas tierras hasta un entorno digno de ser analizado por su singular constitución geológica, la rica y exótica flora, su fauna, su clima, su cielo o las costumbres de los antiguos exploradores.

Miguel Hernández asegura que se trata de una iniciativa divulgativa pionera en Canarias y explica que “no es habitual que las actividades científicas se popularicen a través de un escaparate. La idea surge como consecuencia del intento de encontrar nuevas plataformas y espacios mediante los cuales acercar ese legado documental al público”.

En el escaparate se podrá contemplar instrumentos e inventos científicos, libros, grabados y fotografías de otras épocas.

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Viernes 1 enero 2010 5 01 /01 /2010 17:13
 

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Las aficiones pueden convertir en realidad vocaciones y deseos, como es el caso del físico y químico orotavense, Pedro Padrón, que siempre quiso ser piloto de aviones, y que gracias a las nuevas tecnologías y a su empeño ha logrado transformarse en aviador autodidacta. Desde niño se sintió atraído por el mundo de la aviación, pero las circunstancias de la vida cambiaron el rumbo y terminó doctorándose en Química. Como quiera que no estaba al alcance de las posibilidades familiares de cursar los estudios de piloto en su adolescencia, su padre siempre le llevaba al aeropuerto de Los Rodeos (Tenerife-Norte) para que presenciara las múltiples operaciones que allí se registraban y afirma que le impactó la llegada del primer avión reactor a la pista.

Con la irrupción de la informática y de internet y con la implantación de los sistemas operativos que permitían diseñar vuelos virtuales o simuladores, encontró la vía perfecta para realizar su sueño de pilotar, aunque sea en el garaje de su casa, situada en el barrio de San Miguel de La Orotava, varios modelos de aparatos, desde avionetas a aviones de los tipos boeing y airbus. Lo realmente extraordinario es que su hermano Adolfo Padrón, que es carpintero, le construyó la cabina que simula un avión Boeing 737, con las medidas exactas. Tras muchas horas de trabajo, Pedro Padrón configuró la cabina de tripulación, dotada del instrumental de vuelo exigible y requerido para este tipo de aparatos. Pero para llegar al acabado de su trabajo tuvo que estudiar prácticamente todos los entresijos de la aeronáutica, aunque con bibliografía en inglés.

Pedro Padrón cuenta en su haber con más de 2.000 horas de vuelo virtual y conoce la mayoría de los aeropuertos del mundo, pero desde la cabina instalada en su garaje, donde pasa gran parte de su tiempo libre. A modo de ejemplo, explica que “los aviones no entran ni salen arbitrariamente, sino por los pasillos o vías virtuales predeterminadas en las cartas de navegación o de acuerdo con las instrucciones dictadas por los controladotes aéreos. Dispongo de los procedimientos exigibles para entender las cartas de aproximación a un aeropuerto, de vuelo, mapas de meteorología y los planes de vuelo”.

“Con una avioneta me voy a los Alpes, por ejemplo-indica-, que tiene unas montañas impresionantes. He pilotado, de manera virtual, aviones del tipo Boeing 747 y 737, con planes de vuelo reales, que calculan el peso, el combustible necesario, las alturas, velocidades. En esta cabina hay un piloto automático propio del B-737, pero simulado, que funciona con el ordenador. Pero como se puede apreciar, esta cabina tiene las mismas medidas que las de un avión real, donde para cada avión lo programo de manera específica, en función de la modalidad de aparato, si se trata de un reactor u otro tipo de avión”.

Precisa que “con los ordenadores los sueños se han hecho realidad, yo no puedo ser piloto, pero aquí disfruto a lo grande, exactamente igual y sin ningún peligro. Ya son menos “los accidentes”, aunque los tenía al principio, porque todo es cuestión de aprendizaje y de práctica. Además, tengo una biblioteca aeronáutica enorme”.

Padrón explica que “un piloto de aviación está acreditado para un modelo de avión. Si una compañía tiene modelos diferentes tendrá que tener diversas tripulaciones, porque un piloto de un DC-9 no puede operar con un Airbus, pero se da la circunstancia de que el consorcio Airbus ha diseñado una misma cabina para cuatro modelos de aviones.

Por Herzog - Publicado en: REPORTAJES - Comunidad: EL CLUB DE LA RANILLA
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