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Parece que fue ayer, y esta expresión podría resultar a tópico, pero no pretendo incurrir en él gratuitamente. El martes
se cumplió una semana del relevo en la Alcaldía del Puerto de la Cruz tras dos años y medio de inestabilidad y crispación política, que desembocaron en la reedición del pacto de gobierno de
Coalición Canaria y Partido Popular, una vez superado los desencuentros que jalonaron el también convulso mandato de 2003 a 2007, donde la figura de Eva Navarro fue una de las principales claves
de los escenarios políticos.
La primera alcaldesa socialista de la historia del Puerto de la Cruz, Lola Padrón, fue apeada del poder local en virtud de una moción de censura presentada por nacionalistas y populares, de
acuerdo con la ley electoral, y una vez más, el veterano político Marcos Brito Gutiérrez, asume la Alcaldía mediante la fórmula de la moción de censura, la primera ocasión en el mandato de 1995 a
1999, desalojando a Salvador García, quien ganó las elecciones municipales de 1995, con el 42% de los votos, pero insufientes para gobernar con mayoría absoluta; y en la segunda ocasión con Lola
Padrón, que tampoco obtuvo los votos suficientes, y se vio obligada a pactar con el Partido Popular, tras los comicios del 27 de mayo de 2007. A Salvador García no se le dio la
oportunidad de gobernar, dado que permaneció en la Alcaldía unos 27 días. Sin embargo, en el caso de Lola Padrón, el pacto de socialistas y populares estaba condenado al fracaso, dado que
compartían cotas de poder dos mujeres con caracteres, temperamenteos y talantes dispares.
Aquel pacto de gobierno con los populares apenas duró 16 meses, y desde octubre de 2008 gobernaba en minoría con el beneplácito de Coalición Canaria, que por entonces, no vislumbraba la reedición del pacto con los conservadores, debido al enfrentamiento que había mediado entre Marcos Brito y Eva Navarro. La cerrazón o la incapacidad de los socialistas para lograr un entendimiento con los nacionalistas, de manera que facilitara su gobierno en precario, y una cadena de errores, que ahora no corresponde apuntar, propiciaron el desastre o la oxigenación política, según se mire.
Los resultados electorales de 2011 determinarán el grado de acierto o coste político de la operación de nacionalistas y populares. Bien es cierto, que Puerto de la Cruz no podía seguir soportanto tanta inestabilidad y desgobierno. De momento, mientras no se cambie la normativa, la moción de censura es un instrumento político legítimo para reconducir las cosas si van mal.
En los ayuntamientos, los concejales eligen al alcalde. Quien tiene la mayoría absoluta manda.