Comparte el artículo FELIPE: Su plumaje es azabache. Un negro que se troca azulado brillante, como un zócalo metafórico, casi contradictorio, porque su frialdad ...
Su plumaje es azabache. Un negro que se troca azulado brillante, como un zócalo metafórico, casi contradictorio, porque su
frialdad al tacto visual oculta un calor intenso que se escapa de sus pupilas también negras. Cuando sobrevuela el caserío de Masca con la soltura propia de las aves rapaces, Felipe pasa a
convertirse en dueño y señor de la calle, y forma parte del paisaje urbano que emerge en una naturaleza agreste, vigorosa, pero también debilitada por la depredación humana que compromete el
futuro de los ya escasos cuervos que otrora eran calificados, injustamente, pájaros de mal agüero. Cría cuervos y te sacarán los ojos, dice el refranero popular. Felipe, es una excepción a la
regla, cuando me tropecé con él, sólo me aceptó un caramelo.