Sábado 6 febrero 2010
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21:44
Febrero se estrenó con un exceso
de locura, posiblemente, influido por un cuarto menguante en ciernes, que siguió a la luna más pletórica y cercana del año, según los astrónomos. No pudo sustraerse a su voluptuosidad y descargó
toda la furia que sólo cabe esperar en los trópicos. Enero fue, sospechosamente, demasiado cálido, para su estación, y en sus postrimerías anticipaba ese soplo devastador, para el que parece, no
haber remedio posible, y pese al cuidado en la prevención de lo que se llama técnicamente fenómeno meteorológico adverso. Desde la tormenta Delta de finales de 2005 y la proximidad en el tiempo
de las riadas de noviembre de 2008 y este recién comenzado el mes de las carnestolendas y de la poda, cabría mentalizarse sobre la repetición de tales incidentes atmosféricos en el tiempo, con
todo lo que de secuelas económicas y humanas se desprende. Hay quienes piensan que estas inclemencias meteorológicas son propias del Archipiélago.
Por Herzog
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Sábado 30 enero 2010
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20:48
Las grandes catástrofes y desastres naturales extraen el sustrato más noble de la
humanidad. Los gestos solidarios son una constante, salvo penosas excepciones, fruto de la calamidad y de esa condición humana menos noble, en ese pequeño y paupérrimo país caribeño, Haití,
asolado por el seísmo del pasado día 12. Las adversidades, en gran medida, constituyen serias oportunidades para la superación, como ha quedado constatado a través de la historia. Lo son porque,
salvo lo irremediable, se tornan en auténticos avisos a navegantes porque nadie estamos a salvo de los desgarros crueles de la naturaleza.
Por Herzog
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Sábado 23 enero 2010
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21:14
Casper no pudo sobrevivir a la jungla de
asfalto que tanto amaba, y parecía dominar, y en la que recreaba sus pupilas redondas desde la ventana del autobús. La línea de guaguas de Plymouth (Condado de Devo) quedó huérfana de su presencia diaria y las flores son testigos mudos del afecto de sus compañeros de
viaje y de su dueña que, posiblemente, añore sus escapadas de casa, ahora un tanto más abandonados a la suerte de las grandezas y miserias de La City o, peor aún, al hastío cansino de la rutina y
a una rueda furtiva que arrebató el aliento de las siete vidas afamado minino.
Por Herzog
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Domingo 17 enero 2010
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21:43
Los mirlos recuperan el espacio perdido en sus dominios de la ciudad. Sus melodías se sobreponen al sopor del ruido cansino y monótono de los claxons del estrés anidado en lo cotidiano que troca el
afán de supervivencia en caída al vacío. Ajenos al bullicio de la calle campean por los parterres o se caen del regazo de una rama anónima cuando aún son pequeños o han descubierto prematuramente
la aún endeble fuerza de sus alas. Una mañana obró el milagro en la verja de la terraza, se había posado un gorrión, una especie de pájaros que creía extinguida, y que otrora fueron compañeros
inseparables de la infancia.
Por Herzog
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Sábado 9 enero 2010
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20:43
¿Hemos de ser esclavos de la Ley para ser
libres? Una terrible paradoja, que forma parte de la historia de la filosofía, pero que los acontecimientos parecen invitar a que se cumpla ese aserto, para no acabar rompiendo el
contrato social que la humanidad se ha impuesto para vivir en armonía y que, pese a todo, no se cumple, porque sigue en vigor las reglas de la naturaleza en nuestro substrato
biológico, en esa condición indisoluble de “animal racional”. Una etiqueta que nos autoimponemos, salvo que haya algo ahí fuera que pueda establecer una comparativa, con
lo que perderíamos ese privilegio. Gracias a los “iluminados”, un derecho fundamental como viajar libremente será algo más complicado que hace un mes, por citar un ejemplo, si
optamos por el avión, o por otros medios de transporte donde se requieran medidas extremas de seguridad. El miedo y la inseguridad acabarán por desnudarnos el alma.
Por Herzog
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